Ritual diario

Ritual diario

Todo empezaba cuando los Sacerdotes Horarios despertaban antes del amanecer a los sacerdotes auxiliares. Unos de ellos (cocineros, carniceros,…)eran los encargados de preparar los alimentos para ofrendar al Dios; otros preparaban el agua para las aspersiones y para purificar todos los presentes que se ofrecerían a la divinidad y otros se encargaban de preparar las limpiezas, fumigaciones y purificaciones del lugar con resinas aromáticas y natrón.

Las ofrendas de alimentos se colocaban en bandejas e incluían tanto alimentos sólidos muy variados (pan, carne, legumbres, frutas variadas, flores…) como leche, vino y cerveza servidos en cuencos o jarras. Los encargados de la purificación mediante el agua, la cogían de un pozo o estanque específico y la depositaban en unos contenedores y en las jarras ceremoniales para la libaciones.

Después de todos los preparativos se iniciaba la ceremonia cuando el sol nacía en el horizonte. El ritual constaba de los siguientes pasos:

1. Purificación personal

Solemne ceremonia de purificación de todos los sacerdotes que intervenían en el ritual. Solía realizarse en el lago sagrado del templo o en su defecto en los llamados tanques de ablución.En algunos templos esta ceremonia se realizaba con ayuda de asistentes revestidos con máscaras de los dioses Anubis y Thot.

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Ilustración de Pierre Probst. “Au temps des Anciens Egyptiens”. Ed. Hachette

2. Ceremonia de “Apertura de la boca” del Rey o en su defecto del Sumo Sacerdote

Este ritual lo convertía en una entidad divina. Era un requisito imprescindible para poder entrar en contacto con el Dios.

3. Procesión encabezada por el Rey o el Sumo Sacerdote

En forma de procesión se internaban en el Templo hasta llegar a la puerta cerrada que llevaba al Sancta Sanctorum donde se encontraba el Dios.Acompañaban al Sumo Sacerdote un Sacerdote Lector y otros miembros del clero encargados de transportar las ofrendas, purificaciones y de vestir al Dios.

El Sumo Sacerdote, delante, portaba un fuego purificador y todos entonaban cánticos y salmodias destinados a despertar a la divinidad.Un sacerdote encargado de alejar los espíritus malignos portaba el incensario en el que quemaban resinas aromáticas.

Al llegar a la puerta del Sancta Sanctorum, los sacerdotes depositaban las ofrendas sobre unas mesas y se retiraban, dejando al Sumo Sacerdote y al Sacerdote Lector solos para continuar con el ritual.

4. Entrada al Sancta Sanctorum

El Sumo Sacerdote rompía el “Primer sello”, de arcilla, de la puerta, mientras el Sacerdote Lector recitaba salmodias y se internaban en el Santuario donde se encontraba el Naos con la figura del Dios. El Sumo Sacerdote depositaba la lamparilla que contenía el fuego purificador en el piso de la estancia sustituyendo la del día anterior y procedían a purificar de nuevo las ofrendas que introducían en este recinto sagrado y depositaban sobre la “Barca solar” o sobre algún mueble.

Luego el Sumo Sacerdote recitaba en voz alta:

¡Despiértate en paz!

El temor a tí está en mi cuerpo,

escalofríos ante tí sobrecogen mis miembros.

y justificaba su presencia garantizándole al Dios su pureza e integridad como dejaron inscrito en la capilla de Ra-Horajti en el Templo de Seti de Abidos y se tradujo de la siguiente forma:

Vengo ante tí,

el poderoso que me sigue,

mi purificación está en mis brazos.

He pasado por Tefnut,

Tefnut que me ha purificado.

De hecho soy profeta,

hijo de un profeta de este Templo.

No tardaré, no me hecharé atrás.

Soy Profeta.

Vengo a realizar el ritual.

Verdaderamente no he venido a hacer aquello que no debe hacerse.

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Templo de Edfu. Sancta Sanctorum del dios Horus con Naos y Barca Solar. Adina, 2009.

5. Rotura del segundo sello y abertura del Naos

Rompía el sello de arcilla con el que se había clausurado el Naos el día anterior y desataba las cuerdas que sujetaban sus dos pomos dejando a la vista el cerrojo que cerraba los dos batientes del Naos. Hecho esto decía:

Verdaderamente soy Profeta,

es el Rey quien me ha mandado ver al Dios.

Soy el gran fénix que está en Heliópolis […]

El sello de barro está roto,

el cielo se abre ante tí,

la carne de Isis ha sido alejada.

Verdaderamente no he venido a destruir a esta diosa en su sitio.

Soy yo el que introduzco a los dioses […]

La liga está rota,

el sello está suelto.

He venido a traerte el ojo […]

¡Oh Horus!

tu ojo está contigo,

¡Oh Horus!

Antes de abrir las puertas salmodiaba:

[…] las dos puertas del cielo se abren,

las dos puertas de la tierra se cierran.

Saludos a Geb, padre de los dioses […]

las dos puertas son abiertas,

la Enéada brilla,

Ra-Horajti se eleva en su caverna.

y abría las puertas,mientras se tendía en el suelo, diciendo:

[…] He abierto las dos puertas para que me permitas pasar.

Es el Rey quien me ha mandado ver al Dios […]

Beso el suelo, abrazo a Geb,

he ofrecido alabanzas a Ra-Horajti para así ser puro para él.

6. Dar vida al Dios

Se arrodillaba, se incorporaba progresivamente y encendía la lámpara de la divinidad recitando una serie de fórmulas y una confesión en negativo dejando constancia de que nunca había atentado contra la divinidad.

Luego enumeraba las cuarenta y cinco partes físicas de las que estaba compuesto el Dios consiguiendo con este acto y con la magia de la palabra que estas partes cobraran vida.

Para que la divinidad tomara plena consciencia de su encarnación en aquella estátua decía:

Tus ojos iluminan la noche,

tus cejas se levantan en toda su belleza […]

Tú esparces sobre la tierra tu polvo de oro […]

En el siguiente paso debia abrazar la estatua para transmitirle el “alma”. Esta era la acción más poderosa y delicada del rito.Si el oficiante no era poseedor de los requisitos necesarios, podía caer fulminado al entrar en contacto con la divinidad. Por ello antes del abrazo salmodiaba:

Adoro a tu majestad con las plegarias prescritas,

con las palabras que acrecientan tu poderío […]

en las sagradas manifestaciones con las que te has revelado

desde el nacimiento del mundo.

daba un paso al frente y abrazaba la imagen diciendo:

Ven a mí Amón-Ra (nombre del Dios),

para recibir este abrazo

mediante el cual tu surges este día

en el que te manifiestas como rey […]

En aquel momento la divinidad ya se había alojado plenamente en su soporte material, la imagen estaba despierta y consciente. El Dios se manifestaba en todo su esplendor.

7. Ofrenda de alimentos y amuletos

Es posible que aqui ya interviniera más personal, los Sacerdotes Estolistas, encargados de alimentar, lavar y vestir al Dios.

Se retiraban las ofrendas del día anterior y se le ofrecían los nuevos alimentos colocándolos sobre un velador o una estera frente a su imagen.

Acto seguido se le ofrendaban los amuletos. Eran muy variados pero entre ellos siempre se encontraban el “Ojo de Horus” para aportar salud y victoria contra las tinieblas y una figurita de la Diosa Maat como símbolo de la justicia y el orden cósmico.Cada amuleto se acercaba a la boca de la divinidad acompañando el acto con gestos y ensalmos específicos.

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Ilustración de Pierre Probst. “Au temps des Anciens Egyptiens”. Ed. Hachette

8. Purificación, vestido y acicalamiento de la deidad

Un Sacerdote Medty era el encargado de limpiar la estátua. La cogía del Naos con gran cuidado, la desnudaba, desmaquillaba y limpiaba con aspersiones y lavados purificándola con incienso y limpiando su boca con agua y natrón.

incienso

Luego un Sacerdote Sem la vestía con ropas limpias de lino. Acto seguido la adornaba con un collar Usej con un Menhat sobre el pecho y espalda mientras recitaba:

El Dios Atum extiende su mano

para tocar el collar Usej con el símbolo Ankh:

El Rey se arrodilla y ofrece el collar al Dios […]

y luego acababan de ofrecer las joyas al Dios (Diademas, cetros, coronas, látigo de espantar los malos espíritus, pulseras de brazos y tobillos,…)

A continuación maquillaban al Dios y ungían la estatua con los siete o diez óleos sagrados y con un cosmético muy importante llamado Medyet.

La unción debía realizarse con la mano derecha, cerrando el puño y con los dedos pulgar y meñique extendidos y acercándolos a la frende de la divinidad recitando en medio de cánticos y rezos:

Yo te aplico unguentos para que aten tus huesos,

para que unan tu carne,

para que diluyan tus supuraciones.

El Sacerdote daba cuatro vueltas alrededor del Dios incensando el lugar y haciendo libaciones y le ofrecía cinco granos de natrón, cinco de sal y cinco de resina o de incienso de teberinto para purificar aúm más el recinto.

Finalmente le colocaba el Nemes o cubrepeluca.

9.Ceremonia de despedida

El Sumo Sacerdote cubría la estatua con un velo mágico de color rojo diciendo:

Isis lo ha tejido,

Neftis lo ha hilado

Cerraba las puertas del Naos, corría el cerrojo y lo sellaba con arcilla.

Depositaban arena nueva sobre el suelo del Sancta Sanctorum mientras inciensaban la zona y luego la purificaban con cuatro granos de sosa del Alto Egipto y cuatro de natrón del Bajo Egipto, incienso y agua.

Sin dar la espalda al Dios, el Sacerdote oficiante caminaba hacia atrás y se retiraba haciendo libaciones y barriendo el suelo con una escoba hecha de tallos de una planta llamada Hedén, relacionada con el Dios Thot. Esto eliminaba las huellas que pudieran haber dejado los humanos en el recinto sagrado.

El Sumo Sacerdote dejaba el Sancta Sanctorum custodiado por dioses diciendo:

Viene Thot,

ha rescatado el ojo de Horus de sus enemigos,

y ningún enemigo varón o hembra,

entra en su santuario.

La puerta está cerrada por Ptah,

el pestillo de la puerta es cerrado por Thot,

se cierra la puerta y se corre el pestillo.

No entre el mal en este Templo.

Se retiraba por la puerta oriental cuando ésta existía y se sometía a nuevas purificaciones. Finalmente corría el cerrojo del Sancta Sanctorum y lo ataba con una cuerda y un sello de arcilla.

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Bibliografía

Castel, Elisa. “Los sacerdotes en el antiguo egipto”.Col.El legado de la historia nº4. Madrid. Aldebarán Ediciones. 1998.
Gahlin, Lucía. “Egipto. Dioses, mitos y religión”. Madrid, Edimat libros.2007.